Ciberseguridad en ámbito personal, público y privado

Al hablar de seguridad cibernética o ciberseguridad, debemos plantearnos lo que significa y hasta dónde impacta en nuestra vida cotidiana.
Las fallas son básicamente errores de seguridad y de eso se debe hablar: de la resiliencia cibernética entendida como la capacidad de enfrentar estos ciberataques para que la operación de la empresa no se vea afectada.
Para lograr esta resiliencia o fortaleza, hay que incrementar el gasto en este rubro, sobre todo teniendo en cuenta que los ciberatacantes utilizan sistemas cada vez más sofisticados y parecieran estar siempre un paso adelante de los recursos y herramientas que se ponen en funcionamiento para evitarlos. El avance de la tecnología, los celulares, los dispositivos inteligentes, todo lo que comprende el IoT nos han vuelto más indefensos y el peligro a los ciberataques es mayor. De allí que no es injustificado decir que es una amenaza no sólo para el sector público y privado sino para la sociedad misma y, en ese sentido, lo que se haga debe de hacerse de forma conjunta.
Las acciones que ha tomado el gobierno en México van desde la creación de estrategias de ciberseguridad como el ENCS, pasando por entidades como el CISEN, hasta entablar una estrecha colaboración internacional que ayude a enfrentar de manera organizada estos ataques.
Por su parte, el sector privado debe implementar dentro de sus esquemas figuras como las de un CISO o un BISO que se encargue de la seguridad dentro de la organización, así como establecer sistemas y procesos de prevención, protección, detección y respuestas contra los ciberataques.
La sociedad también debe de tomar sus precauciones, ser más cuidadosa y responsable ante los permisos y autorizaciones que otorga para el uso de sus datos personales.
En cualquiera de los tres ámbitos, la concientización y la responsabilidad adquieren un papel relevante para poder hacer frente a estas intromisiones temerarias a nuestra información, nocivas para nuestros sistemas y ofensivas para nuestras vidas.
Para el caso particular de las empresas, los ataques pueden ser de dos tipos: los dirigidos en específico a una organización, identificando debilidades y atacándolas; y los enfocados a industrias enteras, como las que suelen dirigirse a las instituciones financieras. Estos últimos, conocidos como “ataques sistémicos”, detectan vulnerabilidades dentro de los programas, buscando cosas tan simples como olvidos de actualizaciones.
Esto demanda, por parte de la gente encargada de la ciberseguridad de una empresa u organización, mantener una posición alerta constante, donde la prevención y los mecanismos de defensa estén listos para responder de forma inmediata, rechazando o minimizando los efectos negativos.
Y para que todo funcione correctamente, tenemos que hacer algunos cambios: una renovación del modelo que aplica para la ciberseguridad pero que debería de adaptarse a todos los que trabajan en una empresa, desde directores, jefes de área y de departamento hasta las personas que trabajan en ellos. Un cambio cultural que nos permitiría compartir responsabilidades y nos impulsaría inevitablemente hacia el éxito es entender el negocio en el que estamos, con un enfoque generoso y global.
Es decir, se necesita un nuevo paradigma de ejecutivo en ciberseguridad que pueda comunicarse con las diferentes áreas que están y gravitan dentro de su empresa. Además de conocer su departamento de sistemas, también debe enterarse de cómo funciona el resto: el área directiva, administrativa, comercial, marketing, legal y logística. Si se interesa en los procesos, las herramientas que utilizan y cómo las implementan podrá no solo tener un entendimiento más claro y profundo del negocio, sino que sabrá qué es lo que se quiere proteger, podrá identificar los riesgos, desarrollar estrategias de gestión, priorizar la información vital de su empresa, determinar el nivel de vulnerabilidad, establecer las tácticas de prevención y conocer la capacidad de respuesta ante los posibles ciberataques. No basta solo con cuidarse, es necesario también saber cómo defenderse.
Esta nueva visión del negocio le mostrará la necesidad de mantener una comunicación abierta con todas las áreas de su organización desde una perspectiva vertebral y lo incentivará a favorecer la educación y capacitación de todos los involucrados, ya que los riesgos cibernéticos no solo se encuentran en los errores del sistema sino también en las conductas humanas.
La contingencia epidemiológica que estamos viviendo desde hace más de un año ha modificado muchas rutinas cotidianas, desde las compras en línea, las videoconferencias hasta el home office, las cuales traen consigo muchas más responsabilidades de ciberseguridad, ya que las conexiones externas pueden debilitar a las organizaciones y hacerlas más indefensas ante posibles ataques.
Por todo esto, se vuelve esencial hacer conciencia en los accionistas, colaboradores y clientes de la importancia de establecer algunas medidas de seguridad que nos permitan salvaguardar la confidencialidad de nuestros datos. Algunas de las acciones que podemos llevar a cabo son las siguientes:
- Revisar y en su caso proteger que todos los equipos de la compañía tengan antivirus.
- Inspeccionar y cuidar las salidas a internet.
- Mantener actualizadas versiones de software y de seguridad.
- Fomentar el uso de contraseñas seguras.
- Desconfiar de correos no reconocidos y evitar abrir anuncios que nos ligan a sitios no seguros.
- Restringir la instalación de aplicaciones que provengan de páginas o lugares no autorizados.
- Estar conscientes de la información que enviamos y el destinatario a quien la enviamos, ya que de otra manera no podremos saber en manos de quién terminará.
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