La pregunta que titula esta columna podría ampliarse para aclarar la competencia que impera entre estos países, y quedar: “¿Quién lidera la carrera en inteligencia artificial en lo que respecta a infraestructura, inversión, investigación o patentes?”
Como punto de referencia, la Universidad de Stanford publicó la semana pasada su reporte sobre el Índice de Inteligencia Artificial 2026, donde se pueden encontrar datos cualitativos y cuantitativos en cada uno de estos aspectos.
Comencemos por el rendimiento que ofrecen los modelos de IA. Los modelos de IA estadounidenses y chinos han cerrado prácticamente la brecha y se han alternado el liderazgo en varias ocasiones desde principios de 2025. Ejemplo de ello fue el DeepSeek-R1, que en febrero del año pasado igualó brevemente al mejor modelo de Estados Unidos, pero en marzo de 2026, la mejor apuesta de Anthropic lo superó por apenas un 2.7 %.
El estudio señala que, si bien Estados Unidos continúa produciendo más modelos de IA de primer nivel y patentes de mayor impacto, China lo supera en volumen de publicaciones, citas, producción de patentes e instalaciones de robots industriales. Algo para resaltar es el hecho de que Corea del Sur está destacando por su alta densidad de innovación, y ocupa el primer sitio en patentes de IA per cápita a nivel mundial.
Respecto al tema de seguridad, el reporte advierte que la información sobre pruebas de rendimiento de “IA responsable” sigue siendo escasa. Aun así, los incidentes documentados de IA aumentaron a 362, en comparación a los 233 de 2024 y las investigaciones recientes han evidenciado que mejorar una dimensión de la IA responsable, como es la seguridad, puede perjudicar otra, como la precisión.
Otro tema analizado es el de infraestructura, en el cual Estados Unidos alberga 5,427 centros de datos, es decir, más de diez veces la cantidad de cualquier otro país, y con el mayor consumo de energía en el planeta. Aquí el documento subraya el riesgo de que TSMC, la empresa taiwanesa fabricante de chips, sea el actor dominante en la cadena de suministro, hace que el hardware mundial para IA dependa en gran medida de una única fundición ubicada en ese país asiático, con los riesgos asociados que conlleva.
Por otra parte, en 2025, la inversión privada en IA en Estados Unidos alcanzó los 285,900 millones de dólares, equivalente a más de 23 veces los 12,400 millones de dólares invertidos en China. Sin embargo, el número de investigadores y desarrolladores de IA que ha decidido emigrar a Estados Unidos decreció un 89% desde 2017, con un descenso del 80% tan solo en el último año. Esta cifra es significativa, ya que los inmigrantes o descendientes de inmigrantes son clave para la creación o dirección de empresas como Anthropic, OpenAI, Google o Microsoft.
El desarrollo de talento es otro de los rasgos contenidos en el informe, y en este sentido, reporta que el número de nuevos doctores en IA en Estados Unidos y Canadá aumentó un 22% entre 2022 y 2024; sin embargo, los doctores que impulsaron tal incremento se incorporaron al ámbito académico, no a la industria.
Finalmente, los investigadores del Human Centered Artificial Intelligence de la Stanford University mencionan en este documento de más de 400 páginas la diferencia que existe en la percepción sobre el impacto que produce la IA entre los expertos en IA y el público general: mientras que el 73% de los expertos prevé un impacto positivo, solo el 23% de la población así lo considera; una diferencia de 50 puntos.
En resumen, la creciente competencia entre Estados Unidos y China en el campo de la inteligencia artificial es una contienda que está alterando las relaciones de poder globales y podría derivar en un aumento de la inestabilidad internacional. Pero, si se gestiona con prudencia, podría promover una innovación global inclusiva. Usted, estimado lector, ¿qué opina?
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Por José Luis Becerra, Director Editorial de CISOCLUB, jlbecerra@cisoclub.mx